En el vibrante y, a menudo, controvertido panorama del arte contemporáneo, surgen conceptos que desafían nuestras percepciones. Uno de ellos es el Hamparte, una palabra que cada vez resuena con más fuerza, especialmente gracias a las lúcidas observaciones de Antonio García Villarán. Dada la creciente popularidad y, a veces, el uso impreciso de este término, se hace imperativo definirlo con claridad. Por ello, Antonio ha elaborado una guía esencial, un manifiesto compuesto por siete puntos clave, diseñados para desentrañar el significado de Hamparte y ayudarnos a identificar cuándo una obra se ajusta a esta categoría.
Acompáñanos en este profundo análisis para comprender mejor este fenómeno que redefine los límites del arte y la crítica.
¿Cuándo una obra es Hamparte? Los primeros puntos clave
1. La presentación de objetos de fabricación en serie como arte
El primer criterio fundamental para identificar el Hamparte se cumple cuando uno o varios objetos, fabricados en serie y comúnmente disponibles en el mercado, son elevados a la categoría de obra de arte. Aquí, la intención reside en que el objeto, por su mera ubicación dentro de un espacio o contexto artístico, adquiera el estatus y el valor de una creación artística.
Un ejemplo elocuente de esta práctica se manifiesta en ciertas obras del artista Wilfredo Prieto. Un caso emblemático es su ‘Vaso de agua medio lleno’, una pieza que generó amplio debate al ser exhibida y vendida en la feria ARCO por 20.000 euros. De forma similar, otras de sus propuestas, como un BlackBerry sujetado con una liga a un mango, o la obra de 2011 ‘Pan con pan’ (literalmente un bocadillo de pan), ilustran con precisión esta categoría. Aunque puedan ser presentadas en circuitos artísticos, bajo la óptica de Antonio García Villarán, estas creaciones son claramente Hamparte.
2. La mera elección de un objeto sin intervención artística
El segundo punto se centra en aquellas obras cuya esencia radica exclusivamente en la selección o el acto de elegir un objeto preexistente, sin una transformación o intervención artística significativa por parte del creador. Conceptos como el objet trouvé, el found art o el ready-made, donde un elemento cotidiano se ‘transfigura’ en arte por el simple hecho de ser colocado en un espacio expositivo, son categorizados como Hamparte.
Un ejemplo contundente de esta perspectiva lo encontramos en las propuestas del artista Martin Creed. Su ‘archiconocida’ pirámide de papel higiénico es, sin lugar a dudas, un caso representativo de Hamparte puro. Otra de sus instalaciones, que consiste en una simple bolita de papel arrugada y estratégicamente ubicada en el centro de una habitación, refuerza esta noción, invitando al espectador a una reflexión profunda sobre los límites y las definiciones de lo que verdaderamente constituye una obra de arte.








